Arsis

Arsis

Elegir un nombre no es fácil, pero si fundamental. Entramos en el camino de “nombrar” aquello que buscamos hacer en el trabajo diario, sin recurrir a lugares comunes:

Arsis: Concepto que viene de la música. ”impulso al movimiento”, “parte acentuada de un compás”, “acento rítmico”. Sumergiéndonos en el latín: “matus-us” movimiento en sentido figurado. Movimiento del espíritu, afectos, emociones. Impulso: fuerza que produce cambios, movimientos.

“levantar la voz”

Tomando todas estas palabras, y sabiendo que es “el juego el objeto del especialista” (como nos dijo hace ya tiempo una maestra-E. Coriat) es que nos atrevemos a jugar con ellas:

Arsis, movimiento que nos impulsa a levantar la voz. Voz que intenta decir que todos podemos hacer algo diferente, singular, que nos permite ser únicos y estar con los otros. También sabemos que esos movimientos, pueden en muchos momentos parecer y hasta ser rutinarios, monótonos, rígidos; pero en cierto “instante” algo pasa: un silencio, una corchea que aparece y se suma entre tantas blancas, una ligadura… algo se transforma, el ritmo cambia… A esos cambios apostamos. Cambios que no son sin un otro que sostenga, acompañe, empuje. Pero que a su vez son imposibles si el otro tironea, fuerza, controla.

Fuerza y movimiento que incluye a muchos: el paciente, los padres, los médicos, los docentes, las escuelas, los terapeutas. Discursos que se encuentran y muchas veces se desencuentran. Tal vez por eso le “robamos” una palabra o mejor aún, muchas a la música. Tal vez con la intención de buscar nuevas palabras, que nos permitan, sin perder nuestras especificidades, dialogar. Diálogo que nos ayude a encontrarnos, a seguir creciendo y a trabajar juntos sinfónicamente.