Masaje Infantil

El masaje infantil es un arte antiguo, proveniente de la India, que permite disfrutar de un tiempo de profunda conexión entre mamá-papá y bebé. Se trata de hallar un espacio y tiempo para el contacto nutritivo, conocerse, encontrarse, y transmitirse confianza y seguridad. Ya lo decía el Dr. Frederick Leboyer, “Las caricias, los contactos piel a piel, los masajes, todo ello alimenta al niño. Es un alimento tan necesario como los minerales, vitaminas y proteínas”. Numerosos estudios avalan que el contacto no es algo superfluo o caprichoso, sino una verdadera necesidad humana básica.

La técnica es muy simple y sus beneficios muchísimos, tanto para quien recibe el masaje, como para quien lo da! A través de talleres grupales o individuales, de aproximadamente 4 clases, proponemos transmitir los movimientos para el masaje de todo el cuerpo (piernas y pies, vientre, pecho, brazos y manos, cara y espalda), y compartir una experiencia de encuentro y disfrute. Los talleres están dirigidos a mamás o papás con sus bebés, desde el nacimiento hasta el año de vida. También están muy recomendados para familias con bebés nacidos pretérmino o con necesidades especiales.

Los beneficios del masaje son muy amplios, algunos de ellos son los siguientes:

- Estimulación: ayuda a madurar los sistemas que siempre son inmaduros en el bebé, el sistema nervioso, gastrointestinal, inmunológico, respiratorio, entre otros. Favorece la mielinización de las neuronas, facilita la diferenciación del cuerpo. También aumenta la capacidad del bebé para ganar peso. Proporciona un tiempo de atención focalizada. Colabora en la regulación de la hiper o hiposensibilidad al tacto.
- Relajación: facilita que el bebé aprenda a relajarse, ayuda a reducir tensiones cotidianas, a reducir el estrés produciendo endorfinas, a regular los patrones de sueño y prolongar el sueño profundo.
- Alivio: ayuda a aliviar malestares físicos como los cólicos de los primeros meses, la sinusistis, los dolores de dentición, el estreñimiento. Habilita un patrón de alivio frente al estrés, muy beneficioso por ejemplo al momento de la vacunación. Y colabora en el alivio de malestares emocionales como sentimientos de soledad y temores.
- Interacción: favorece la comunicación, el sostén, el vínculo, y el apego. Permite aprender a leer las señales que transmite el bebé, que muchas veces son sutiles. Brinda seguridad y confianza, y colabora en el desarrollo de la autoestima, aporta diversión y placer.

Finalmente podemos decir que los beneficios son también para la sociedad entera. Bebés que han sido valorados, escuchados, acariciados, van a poder entablar vínculos de valoración, cuidado y respeto.