Psicomotricidad

Nos ocupamos del cuerpo y sus producciones: las posturas, los movimientos, la actitud, el gesto, desde una mirada y una escucha singular interviniendo en el camino que va de la imagen corporal a la construcción del esquema corporal y el proyecto motor.

Un espacio de juego con el cuerpo donde hay lugar para aquel que se mueve en forma torpe, el que no puede detenerse, aquel que no consigue armar una postura, el que se inhibe ante el movimiento, quien se desequilibra y por tanto su marcha es inestable, quien se cae, se desorienta, se tropieza, se lastima. Quien frente a los cambios que la escolaridad exige, se pierde en el movimiento incesante, en la desatención, en el desafío a las reglas, o porque no, se pierde entre renglones, oraciones y letras que se tuercen.

El síntoma psicomotor, como todo síntoma, sabemos que tiene un carácter enigmático y que habla del sujeto que allí lo porta. No buscamos taparlo, sino desplegarlo para producir así una transformación.

Especialidad que mira el cuerpo conformado por la mirada, la escucha, el gesto, el sabor y el contacto en el encuentro con el otro. Cuerpo como construcción que se realiza siempre con los otros.


Equipo Terapéutico Interdisciplinario.

Equipo Arsis

¿Qué nos implica trabajar en interdisciplina? Poder pensar y accionar desde nuestras especificidades e interpelar a cada una de las demás especialidades para elegir cómo, cuándo y dónde intervenir con nuestros pacientes. Sabiendo que el eje que nos convoca a todos es que allí hay un sujeto o un sujeto en construcción, y no una persona o cuerpo a reparar.

Reconocer que interdisciplina no implica suma de disciplinas interviniendo todas juntas sobre un paciente (niño, adolescente o adulto), es pensar en equipo, y mediante la interconsulta, desde donde priorizar la intervención sin fragmentar al sujeto en tantas partes como especialistas o especialidades conocemos.

El equipo de trabajo clínico se va configurando en el uno por uno, soportando la ausencia de respuestas absolutas y generalizables, orientado siempre por la pregunta en relación a lo singular del paciente. Estas preguntas por el sujeto y su singularidad en sus producciones, son las que marcan la dirección del trabajo y los modos de intervención.