Terapia Ocupacional

La Terapia Ocupacional para niños es un tratamiento diseñado para ayudar a alcanzar la mayor independencia posible en todas las áreas de su vida. Se trabaja para descubrir y aprovechar al máximo el potencial individual del niño que se enfrenta a dificultades en su desarrollo o en la realización de actividades en relación a lo esperado al grupo de edad al que pertenece, a través de actividades significativas y el juego.

Para que un niño desempeñe una tarea funcional, tal como: colocarse los zapatos, atarse los cordones, escribir al ritmo de sus compañeros en clase, existen habilidades subyacentes que son prerrequisitos: habilidades de destreza y coordinación fina, procesamiento perceptivo visual, procesamiento y modulación sensorial, planificación y organización motriz, los cuales posibilitan el éxito en el desempeño de una tarea. Cuando uno o más componentes se encuentran afectados, esto puede interferir en una o más áreas del desarrollo

La terapia ocupacional es un trabajo integral que considera muchos factores, no solo se trabaja por el bienestar físico y escolar del niño sino que también considera factores psicológicos, sociales y el ambiente en que se mueve el niño. Somos los encargados de la prevención, diagnóstico funcional, tratamiento e investigación de las ocupaciones diarias en las diferentes áreas para incrementar la función independiente y mejorar el desarrollo de los niños que presentan dificultades en su desempeño diario. Así mismo incluye la adaptación de las tareas o el ambiente para lograr la máxima independencia y mejorar la calidad de vida.


Equipo Terapéutico Interdisciplinario.

Equipo Arsis

¿Qué nos implica trabajar en interdisciplina? Poder pensar y accionar desde nuestras especificidades e interpelar a cada una de las demás especialidades para elegir cómo, cuándo y dónde intervenir con nuestros pacientes. Sabiendo que el eje que nos convoca a todos es que allí hay un sujeto o un sujeto en construcción, y no una persona o cuerpo a reparar.

Reconocer que interdisciplina no implica suma de disciplinas interviniendo todas juntas sobre un paciente (niño, adolescente o adulto), es pensar en equipo, y mediante la interconsulta, desde donde priorizar la intervención sin fragmentar al sujeto en tantas partes como especialistas o especialidades conocemos.

El equipo de trabajo clínico se va configurando en el uno por uno, soportando la ausencia de respuestas absolutas y generalizables, orientado siempre por la pregunta en relación a lo singular del paciente. Estas preguntas por el sujeto y su singularidad en sus producciones, son las que marcan la dirección del trabajo y los modos de intervención.